Un cheque por más de 1.500.000 pesos recibió este lunes el Centro Diabetológico Saladillo (CEDIS) de manos del Municipio, tras la recolección de aceite vegetal usado que, a través del programa Bio, realiza todos los meses la empresa marplatense RBA-Ambiental.
El importe, de 1.564.601 pesos, fue entregado este mediodía por la subsecretaria de Servicios Sanitarios y Gestión Ambiental del Municipio, Mariela Incollá, y el director de Relaciones Institucionales y con la Comunidad, Nahuel Tiseira, a dos de las integrantes de la ong que realiza un gran trabajo en pos de la prevención de la diabetes: María Ester Burcardt y Adriana Biedma.
El dinero será destinado por la institución a pintar las paredes externas de su sede ubicada en la esquina de Estrada y Vergara. La comisión ya tiene la pintura y con este nuevo aporte económico podrá cubrir parte de la mano de obra.
La ingeniera Incollá recordó que hace años que el Municipio mantiene convenio con RBA-Ambiental, para lograr que el aceite comestible que se descarta de los domicilios particulares, de los restaurantes y de las casas de comida, no termine arrojado en la red de cloacas ni en la tierra, ocasionando contaminación.
“Es importante que la gente y los comerciantes del rubro gastronómico se acostumbren a juntar el aceite usado y no lo tiren, porque de esa manera estamos cuidando el ambiente y colaborando con una institución como el CEDIS”, enfatizó.
Los vecinos y los comerciantes pueden acercar el aceite usado a los centros de acopio que funcionan en el CEDIS, en el Ecocanje de los sábados y también en el área de Servicio Sanitarios.
Una vez por mes, el cambión de RBA-Ambiental recorre los negocios en Saladillo para hacer la recolección.
A raíz de algunas irregularidades que se detectaron en el último tiempo, la ingeniera Incollá aclaró que sólo la empresa RBA-Ambiental es la que está autorizada a juntar el aceite en Saladillo, para luego reciclarlo y elaborar biocombustible.
“Es muy importante que la gente no le facilite el aceite usado a empresas truchas que vienen a la ciudad haciéndose pasar por RBA, porque no sabemos qué destino le dan. Muchas de ellas, lamentablemente, lo purifican y lo vuelven a embotellar para venderlo como aceite comestible”, alertó.














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