
A través de sus obras, el autor saladillense Bernabé De Vinsenci, que acaba de lanzar “Poesía del yo para crédulos”, su nuevo libro, invita a recorrer diferentes lugares de nuestras emociones, desde la locura al amor.
En esta nueva entrega, compartimos algunos de sus poemas.
1
Cuando yo
me hube convertido
en un monstruito
del alcohol
de la soledad
la puerta permaneció intacta
rota como desde hace años
y yo delirando viejos familiares
amistades que nos habíamos roto
como piedrazo en vidriera
ahora que ya
soy
ese monstruito
y como no queda retroceder
voy camino
a un living que no tengo
a encender la tele
y esperar
a que vengan
esos viejos familiares
esas amistades rotas
para que presencien
lo que ya se hubo ido
y vean
a la especie fuera
de especie
al monstruito
y su lugarcito en el mundo
que ya no estará
pero que
valdrá el peso de una pena
porque los monstruitos
son de la especie
sí
fuera de la especie
pero apenados
un poco por el mundo
maravilloso
y otro poco
porque la puerta siempre estuvo intacta
mientras adentro
había pena
un poco de disfrute
y congoja
de soledad
y otro poco
la espera de que
alguien diga
“¿cómo estás, monstruito mío?
¿bien, mal, regular irregular?”
y de ahí podría
haber nacido
una hermosa reflexión
sobre la vida
sobre lo justo
y lo injusto
y el monstruito se pudo
haber puesto algo feliz.
2
Ahora
los días de sol
son un poco más tristes
no hay
ese exceso de dopamina
ni “¿está muy caliente el agua?”
ahora los días
de sol
la ropa
no se seca
ya no tengo qué ponerme
ni qué decirle al vecino
si va armar la pileta este verano
si va a tomar tereré
ahora
los días de sol
se parecen a este párrafo
cortado en versos
muy
llano
y poco poético
donde vos no venís a preguntar
“¿damos unas vueltas?”
“¿buscamos el sol?”
no hay
nada equiparable
a ese mate recién empezado
como las hojas del otoño
de la enredadera
qué decimos “qué lindas”
le sacamos unas fotos
y cuando vamos a la estufa hogar
afuera
las hojitas de las
enredaderas
se van poniendo
cada vez más
del color
ese
como si viéramos
un corazón
fosilizado
que no late, claro
que no bombea, claro
que va pidiendo permiso
y abriéndose paso
en las montañas de hojas de plátano
que para San Juan
algún viejo nostálgico
encenderá con gasoil
y todo arderá
y arderá
aunque el
corazón
sea un buen muertito
un muertito
bien
educado
en el olvido
que se agiganta
con los días
y los meses
y todo así
se pone un poco triste
y los días de sol
dan igual
a pesar de que una vez dijimos
“¿buscamos al sol?”
3
Hace una hora que lloro
no puedo
de dejar de pensar en mí
y en aquellos
en todos los que
viniendo de una infancia genuina
hicieron
de vos
de mí
dos personas que dicen
¿cómo estás?
y responden
bien
aunque sientan
que algo
por dentro
los colapsó.
4
Mientras
las papas hierven
y hierven
yo miro el televisor apagado
hago zapping en mi mente
voy al baño a mear
me miro en el espejo
y el fantasmita me dice
“otra vez vos por acá”.
5
Y es
que entre estas paredes
el frío que desprenden
y caber en un ataúd
nada se distingue
lo uno de lo otro
como en un trampolín
me tiro a un vaso de cerveza
y de tanta soledad
desvarío
me pongo tan delirante
que veo en una botella
a una mujer que me pregunta
cómo me fue en el trabajo.
y yo le respondo:
Bien, estuve todo el día acostado.
6
Quién golpeó a tu puerta
en la tarde de medianoche
cuando juramos abandonar
al fantasmita
y nos dijimos amor eterno
ahora el viento se cuela
por la ventana
una brisa fresca viene
a mí soledad
y pienso en esa otra posibilidad de vida
una mesa puesta
los comensales familiares
el vino que da alegría
y yo diciéndole
a un trapo viejo
“nos vamos a casar”
y alguien se ríe y dice
de atrás
“te veo loco de alegría”.
7
Mientras pienso en vos
ya no sé con qué
explotarme la cabeza
así como el amor
necesito de una dopamina explosiva
no me tranquiliza caminar
ir al monte
juntarme con personas
pienso en esas veces que dijimos
que íbamos a conquistar el mundo
pienso en esas veces
que fuimos autitos chocadores
es cierto: el mundo desde
el cambio de gobierno
está más desolado
y yo por dentro
ni te explico
a veces quisiera ir al supermercado
y comprar cosas innecesarias
ir tras un sueño
pero qué cómo
y cuándo soñar
si estoy averiado en mi cabeza
jugando con ideítas
a que todo se puede
a que las cosas en la vida pasan
sin embargo tengo
tanto basural de palabras
palabras que querría
decirte
que no sé dónde meterlas
si esperar a que piensen más
a que se acumulen más
y después decirle a cualquier chatarrero
“¿cuánto me das?”
y se que no las va a comprar
si nada de eso se recicla
aunque yo sí
tal vez la recicle
y vea dónde meterlas
en qué lado de mi corazón
que ocupen
un lugar cómodo
que tapen algo
no sé
que tapen lo que quise decirte
a futuro
más adelante
y se terminó cuando nos
acomodábamos
para subir la rampla de la vida
chiquita esa rampla
pero ahora
entendeme
la caída es bastante próspera
y así
qué decirte
qué pedirte
voy a jugar un poquito más
al desenamorado
y después ver que hay de mí
que yo
pueda ofrecerle a la vida
y
tal vez
no sé
no creo ser tan jodido
la vida me recompense algo
no digo todo
mucho o poco
pero algo
como un deseo de cumplañeos
que se cumple
y la gente aplaude
y dice “te queremos”
qué lindo eso, ¿no?
soplar la vela
y que venga alguien
y te diga
aunque mienta
un rato
un ratito nomás
sos preciado para mí.
8
Veo peregrinar recuerdos
dentro de mi cuero cabelludo
mientras reposo
sobre un monte de eucaliptus
y cerca mío
hay una casa en ruinas
en donde alguien me dice
desde la cocina
«vení a tomar mates, pavote
¿qué hacés ahí solo?»
9
Está roto
lo viejo
parece que no funciona
en
mi
cabeza se arma una arquitectura
suave como un oleaje
pienso en vos
sí,
viejo mundo,
mientras hoy es sábado
y pienso
qué sería de esa otra vida
la
de los amigos conversando de préstamos a empresas
me pienso ahí
con un buen vino y merca debajo de la mesa
armo un proyecto de esa
imagen
en mí
cabeza
y me veo pidiendo disculpas
para ir al baño
y no
y no volver
sino disparando a campo traviesa.













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