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Política

“La democracia es el instrumento que nos sirve para preservar nuestra libertad”

Por Carlos Gorosito – Ex Intendente de Saladillo

Frédéric Passy (1822-1912) fue un político y economista francés que consagró su vida a trabajar por la paz en el mundo. Por tal motivo, la Academia Sueca le concedió el Primer Premio Nobel de la Paz en 1901, distinción que compartió con el suizo Jean Henry Dunant (1828- 1910). William Randal Cremer (1828-1908), normalmente conocido por su segundo nombre “Randal”, fue un pacifista, miembro del parlamento inglés, del movimiento obrero y de la Cámara de los Comunes (1885-1895 y 1900-1908), siendo también galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1903.

Fueron Frédéric Passy y William Randal Cremer, dos políticos, dos premios Nobel de la Paz, quienes el 30 de julio de 1889 crearon la Unión Interparlamentaria (UIP), que es la organización internacional de los parlamentos, siendo consecuencia la organización internacional que representa a escala mundial la rama legislativa de los gobiernos de los distintos países del mundo.

La organización tiene sede en Suiza y, actualmente, es presidida por Tulia Ackson de Tanzania (África).

La Unión Interparlamentaria realizó su 98° Conferencia entre el 11 y el 16 de septiembre de 1997 en la ciudad de El Cairo (Egipto).

En esa oportunidad, aprobó la Declaración Universal de la Democracia, que en su primera parte (Los principios de la democracia) dice: “La democracia es un ideal y un objetivo universalmente reconocido, basado en valores comunes compartidos por los pueblos de toda la comunidad mundial, independientemente de sus diferencias culturales, políticas, sociales y económicas. Por lo tanto, es un derecho fundamental de la ciudadanía que debe ejercerse en condiciones de libertad, igualdad, transparencia y responsabilidad, con el debido respeto a la pluralidad de opiniones y en beneficio del sistema político”.

La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció, en su sesión del 8 de noviembre de 2007, celebrar anualmente cada 15 de septiembre el Día Internacional de la Democracia para coincidir con la conmemoración de la adopción de la Declaración Universal de la Democracia por la Unión Interparlamentaria en 1997.

Un país democrático debe ser ejemplo de igualdad, justicia y equidad. Ya lo dijo Abraham Lincoln: “Del mismo modo que no sería un esclavo, tampoco sería un amo. Esto expresa mi idea de la democracia”.

Y en 1863, en el discurso de Gettysburg, dijo: “Que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo jamás desaparezca de la tierra”.

En todos los países del mundo, debe reinar la democracia donde el pueblo es el único soberano, el que decide por medio del voto.

Yrigoyen luchó para logar que el pueblo pudiera votar mediante el voto secreto, universal masculino (por entonces) y obligatorio. Luego, la democracia fue avasallada varias veces y fue otro radical, el Dr. Raúl Alfonsín, quien lideró al pueblo argentino en la marcha hacia la recuperación de la democracia.

Y ya llevamos casi 42 años donde el pueblo elige democráticamente a sus gobernantes. Los problemas de la sociedad los debemos resolver a partir de las decisiones del pueblo que elija democráticamente a sus gobernantes.

El problema no es la democracia, en última instancia son los gobiernos surgidos por medio del voto popular los que no han podido o no han querido resolver los problemas de la sociedad, somos nosotros mismos, porque los que votamos somos nosotros y, además, quienes nos representan surgen de la misma sociedad que todos integramos.

Los representantes no son extraterrestres, son conciudadanos que como nosotros viven en la misma sociedad.

Por cierto, parafraseando a Winston Churchill, la democracia siempre es mejor que las dictaduras, que el fascismo, que cualquier tipo de totalitarismo.

La democracia es el instrumento que nos sirve para preservar nuestra libertad. Ha de morir irremediablemente, si no se convierte también en el instrumento del avance social y económico.

Para lograrlo no bastan las definiciones programáticas ni las mejores intenciones. Es necesario ir a la médula del problema y estructurar un sistema que, preservando los valores esenciales, descargue el lastre de rígidos conceptos que la aprisionan.

“La educación y la salud constituyen obligaciones fundamentales del Estado y la sociedad. En otras palabras, en materia de libertades, así como en economía existen prioridades.”

El concepto precedente fue expresado por el Dr. Raúl Alfonsín en la Revista “Inédito” en 26 de julio de 1968, en plena dictadura del General Juan Carlos Onganía.

En 1985, en su discurso de Parque Norte, el Dr. Alfonsín dijo: “El pluralismo es la base sobre la que se erige la democracia y significa reconocimiento del otro, capacidad para aceptar las diversidades y discrepancias como condición para la existencia de una sociedad libre”.

Esa debe ser nuestra meta en la Argentina y el mundo. Nuestra lucha y nuestro trabajo para que en la Argentina nunca perdamos la democracia, la capacidad de elegir nosotros mismos nuestro destino por medio del voto y también luchar para que en la faz de la tierra no haya ningún gobierno totalitario y que sean las democracias quienes rijan el destino de los hombres y de los pueblos.

Dejar de luchar por ese objetivo sería una claudicación ética de nuestra parte. Ya lo dijo Benito Juárez, quien fuera presidente de México (1858-1872): “La democracia es el destino de la humanidad; la libertad su brazo indestructible”.

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